Juan Montalvo
Su padre, don Marcos Montalvo, hijo de un inmigrante andaluz,
se dedicaba a los negocios ambulantes. En Quinchicoto, cerca de Ambato,
conoció a doña Josefa Fiallos Villacrés, con quien se casó el 20 de enero de 1811. La pareja tras un tiempo se domicilió en Ambato, ciudad en la que don Marcos llegó a destacarse.
Fallecidos ya algunos hermanos en la edad de la infancia, Juan se
convirtió en el menor de los varones, y sus padres le procuraron mimos y
cuidados.
Tuvo siete hermanos: Francisco, Francisco Javier, Mariano, Alegría,
Rosa, Juana e Isabel. Su niñez transcurrió no sólo en su casa, sino
también en la cercana quinta de Ficoa. En 1836
sufrió de viruelas y quedó con el rostro marcado. A los siete años fue a
la escuela, una humilde casa de aldea, de una sola planta, pobremente
administrada y sostenida. En 1843, cuando tenía once años, su hermano fue arrestado, encarcelado y desterrado por enfrentarse políticamente a la dictadura de Juan José Flores. Según el escritor Galo René Pérez, el destierro de su hermano le "dejó una lesión moral de la que no se recuperó jamás", llevándolo a odiar a las dictaduras.
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El 17 de febrero de 1857, durante el gobierno de Francisco Robles,
Montalvo fue nombrado adjunto civil a la legación ecuatoriana en Roma,
mientras que Francisco Javier Salazar fue nombrado secretario de la
misma.
En 1845, su hermano regresó de su destierro en Perú, y lo llevó consigo a Quito
a continuar sus estudios. Sus dos hermanos mayores, Francisco y
Francisco Javier, le orientaban e influenciaban en su gusto por las
letras, aparte de haberle creado, cada uno con su prestigio, un ambiente
favorable en el mundo de sus estudios.
5 Entre 1846 y 1848 empezó a estudiar gramática latina en el colegio San Fernando. Posteriormente estudió filosofía en el seminario San Luis, donde recibió el grado de maestro,
6 y después ingresó a la Universidad de Quito para estudiar Derecho,
no porque quisiera ser abogado, sino porque entre las profesiones de
entonces (medicina, leyes y teología) ésta le era la menos desagradable.
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En Quito se hizo amigo del poeta y político liberal Julio Zaldumbide,
con quien se reunía de continuo. En su casa a veces asistían
practicantes de letras, destinados a convertirse en conocidos
escritores: Agustín Yerovi, José Modesto Espinosa y Miguel Riofrío. Juntos comentaban a los grandes autores románticos europeos. En 1853 el presidente Urbina
decretó la libertad de estudios en colegios y universidades. Por las
nuevas regulaciones, Montalvo se vio privado de su cargo de secretario
en el colegio San Fernando y además fue impulsado a abandonar su carrera
de Derecho tras haber aprobado solamente el segundo curso. Así, decidió
volver a Ambato.
En el ambiente melancólico de su casa (sus padres y su hermano mayor para entonces habían fallecido)
8 se concentró en el enriquecimiento de su formación de autodidacta, acostumbrado a tomar notas de sus lecturas en cuadernos que se conservan.
9 Estudiaba gramática española y tratados de carácter idiomático. Profesando un respeto consciente a Capmany y Clemencín,
estaba convencido de que era necesario fundar las originalidades
estilísticas en la posesión de una forma correcta autorizada por los
clásicos y los estudiosos más notables de la lengua.10